SIN TROMPO DE PONER

SIN TROMPO DE PONER
COMPRA TU LIBRO AQUI PULSA
Loading...

OJOS LLENOS DE ABRIL

OJOS LLENOS DE ABRIL
PULSA LA IMAGEN PARA COMPRAR

SIN TROMPO DE PONER


"Los escritos de Paul Paniagua subliman el espíritu, conquistan la alegría, y nos hacen ver la vida con humor y optimismo... Desde el título, Paul Paniagua nos penetra en un espacio lúdico, inspirado en los juegos de trompos. Para el autor, el texto es una métafora de la vida.Es un liSbro original que atrapa al lector.. Estos textos hiperbreves no se pueden leer con el ceño fruncido, sino una una amplia sonrisa. " Dra. Mara L. García BYU

"Mis textos descubren el misterio de la vida, las cosas, y aún hasta en una toalla vieja o inodoro cualquiera, se desenmascara la ocasión de reír y llorar. Espero que mis textos enseñen a enfrentar la vida sin miedo; no hay razón para no ser feliz en ella. No hay excusa para no serlo ni trompo de poner alguno que tenga que pagar por nuestras culpas". Paul Jr Paniagua


SIN TROMPO DE PONER



EL INODORO


El inodoro irrumpe en protesta. Se estremece de llanto. No acepta su terrible destino. Solloza. Traga de todo. Anticipa saldar cualquier cuenta pendiente. No se da por vencido. Sufre acoso moral. Le resulta absurdo contemplar el suicidio. No se acobarda. Sigue de pie resoluto.


Thursday, September 22, 2011

AL NATURAL



Su belleza era como el encanto de una noche hermosa. Susana lo sabía. Sus pasos firmes denotaban convicción en su carácter. Salía feliz. Se vestía con gracia y esmero; su maquillaje fino. Sus zapatillas plateadas de tacón de aguja  y aquel vestido azul oscuro y collar de perlas blancas sobre su cuerpo de mujer, resaltaban con el brillo de la luna. Sus intensos ojos negros cautivaban la misma noche. Era hermosamente bella. Su fragancia distintiva: el  jazmín. La hora de salir llegó. Sacó del guardajoyas un precioso arete impar. Buscó su compañero  entre las muchas otras perlas, esmeraldas y diamantes. No encontró el otro arete para acompañarlo en ningún otro  guardajoyas. Se hizo tarde. No importó. Se miró en el espejo traspasándolo, y armándose de valor en ese invierno frío, sacó desnudas, a paso firme, sus orejas a la iglesia de San Carlos. 

1 comment:

  1. Me encantó la primera vez que lo leí y me vuelve a "encantar".
    Oda a las orejas

    ReplyDelete