SIN TROMPO DE PONER

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OJOS LLENOS DE ABRIL

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SIN TROMPO DE PONER


"Los escritos de Paul Paniagua subliman el espíritu, conquistan la alegría, y nos hacen ver la vida con humor y optimismo... Desde el título, Paul Paniagua nos penetra en un espacio lúdico, inspirado en los juegos de trompos. Para el autor, el texto es una métafora de la vida.Es un liSbro original que atrapa al lector.. Estos textos hiperbreves no se pueden leer con el ceño fruncido, sino una una amplia sonrisa. " Dra. Mara L. García BYU

"Mis textos descubren el misterio de la vida, las cosas, y aún hasta en una toalla vieja o inodoro cualquiera, se desenmascara la ocasión de reír y llorar. Espero que mis textos enseñen a enfrentar la vida sin miedo; no hay razón para no ser feliz en ella. No hay excusa para no serlo ni trompo de poner alguno que tenga que pagar por nuestras culpas". Paul Jr Paniagua


SIN TROMPO DE PONER



EL INODORO


El inodoro irrumpe en protesta. Se estremece de llanto. No acepta su terrible destino. Solloza. Traga de todo. Anticipa saldar cualquier cuenta pendiente. No se da por vencido. Sufre acoso moral. Le resulta absurdo contemplar el suicidio. No se acobarda. Sigue de pie resoluto.


Monday, September 19, 2011

LAS VELAS





Las calaveras de dulce de caña se tiñen de  verdes, azules, morados, rojos o colores  pasteles. También, las hay blancas de alfeñique que se visten con cejas moradas o azules y labios cosidos de dulce de alfajor sellados con hilo de  coco en cruz. Están hechas de  huesos de azúcar sabor a vainilla; sus  nombres,  escritos  con dulce en la frente. Son seres queridos que ya han partido de casa. Sus ojos son claves de piña con higos morados de dulce de leche. Sus cabezas son huecas. Hay calacas de patas larguísimas que bailan los sones muy bien  y que saben a coco. Se comen con una sonrisa. Otras, se ponen diademas, encajes de oro, plata y ajuares de novias. Los novios se casan con ellas en altares de muertos. Le ofrecen de ofrenda su atole, coronas, golletes, moles y flores cempazuchitl. Su esqueleto se queja de ser torturado. Consideran al novio un caníval por comerle sus dedos del pie, el pulgar, el meñique,  la tibia, el femur, sus costillas, sus manos y vértebras. La calaca señala que sólo es venganza lo que se traen  contra ella. El novio le chupa sus huesos. Se siente atrapada en aquel hormigueo.  Sonríe despistada.La gente se burla de ella. Nadie le teme.  El novio sigue comiendo cabeza y costillas de  novia. La novia prefiere escaparse. No le gusta mirarse chupada de besos. La vida no vale nada  entre tantos sabores y frutas de dulce y abrazos. Lo piensa, "Aquí estuvo la muerte, y murió de coquillas". La muerte no  entiende aquél alboroto,  se esconde, se apena, se da en la frente de topes, llora, se pone histérica; y, luego se ríe.  Prefiere el divorcio que estar  desposada  y que todos le laman su cuerpo de huesos. Ella quiere que  acabe este día de Noviembre de muertos. Quiere volver a lo suyo y que la tomen en serio. No soporta esta locura de  dulce de huesos desnudos de caña y vainilla. Le marea la diabetes. Todos los Santos buscan  la luz que encienda el camino. La calaca se encuentra perdida. Se encienden las velas. ¡Los muertos respiran!



Paul Jr Paniagua

Ccopyright 2011

Sin Trompo de Poner

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