SIN TROMPO DE PONER

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OJOS LLENOS DE ABRIL

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SIN TROMPO DE PONER


"Los escritos de Paul Paniagua subliman el espíritu, conquistan la alegría, y nos hacen ver la vida con humor y optimismo... Desde el título, Paul Paniagua nos penetra en un espacio lúdico, inspirado en los juegos de trompos. Para el autor, el texto es una métafora de la vida.Es un liSbro original que atrapa al lector.. Estos textos hiperbreves no se pueden leer con el ceño fruncido, sino una una amplia sonrisa. " Dra. Mara L. García BYU

"Mis textos descubren el misterio de la vida, las cosas, y aún hasta en una toalla vieja o inodoro cualquiera, se desenmascara la ocasión de reír y llorar. Espero que mis textos enseñen a enfrentar la vida sin miedo; no hay razón para no ser feliz en ella. No hay excusa para no serlo ni trompo de poner alguno que tenga que pagar por nuestras culpas". Paul Jr Paniagua


SIN TROMPO DE PONER



EL INODORO


El inodoro irrumpe en protesta. Se estremece de llanto. No acepta su terrible destino. Solloza. Traga de todo. Anticipa saldar cualquier cuenta pendiente. No se da por vencido. Sufre acoso moral. Le resulta absurdo contemplar el suicidio. No se acobarda. Sigue de pie resoluto.


Friday, December 23, 2011

LA COLA


La cola es un genuino experimento de equilibrio para mitigar la ineficiencia y el desorden. Aparece principalmente en los hospitales y oficinas de gobierno, o en las calles de la ciudad entre puestos de dulces, periódicos, carnicerías, tortillerías, supermercados y carritos de perros calientes. La cola se extiende interminable a través de la ciudad entre calles secretas y montañas; crece entre nudos Gordianos y giros imprevistos agregándose a otras. Se forma de eslabones perpetuos que atrapan a todos.
La cola se vuelve divertida en los parques de diversiones y las playas. Es un fenómeno elusivo de blusas pasteles, blancas, camisas almidonadas y playeras; trajes de gala cuando se tramitan licencias matrimoniales tardías. La integran pugilistas, fotógrafos, gimnastas, periodistas, futbolistas, roqueros, luchadores, alpinistas, amas de casa, escritores y gente común y corriente. Hay estilistas y peluqueros que comienzan sus escuelas de belleza con los que integran la misma cola. Hay grandes empresas que se han originado en la espera y modelos que ahí comenzaron sus carreras artísticas; también hospitales y prósperas funerarias. No se diga circos y conciertos de rock que, aprovechando el público presente, emprenden sus negocios. En la cola hay perros chihuahuenses e hipopótamos formados en la línea al lado de sus dueños como en el circo; no hay cocodrilos ni leones, para evitar alguna tragedia.

La cola parodia al burócrata inepto. Se usó como recurso en la revolución mexicana para fusilar a los pelones y en Francia, en el camino a la guillotina. Pero, es también una trampa fatal para aquellos que, llegando por fin a la ventanilla de servicio al cliente, olvidan el propósito por el cual se agregaron a ella. La tortura es el merecido castigo para aquéllos que se cuelan en la cola, o para los coleros quienes hacen cola por otros para beneficio propio sin respetar el derecho de los demás; o para aquéllos que muestran desdén por este guiño burocrático.
La cola favorece el comenzar un romance con alguna chica o chico despistado en alguna cámara secreta, unificar un pueblo; y así, asegurar la supervivencia de la especie humana. Ha habido intentos irresponsables por abolirla o desacreditarla, asignándole números a los afectados o fijando citas por teléfono con los mismos, pero todos estos intentos han fracasado. La cola será siempre imprescindible mientras haya imperfecciones humanas y funcionarios públicos que pierdan el tiempo planeando vacaciones o conciliando su chequera bancaria en su trabajo. La cola es un patrimonio perpetuo y herencia nacional. La cola es inevitable.


http://bookstore.palibrio.com/Products/SKU-000451175/Sin-trompo-de-poner.aspx

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